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Esos locos aventureros

Esos locos aventureros

A lo largo de mi vida me he ganado el apelativo de aventurero, y parece que para serlo hay que cruzar desiertos, comer serpiente o subir grandes cumbres.

Sin embargo no hay paralelismo más evidente que el del aventurero y el empresario.

Porque realmente un empresario puro cumple con todos los elementos que conforman la personalidad del aventurero. A saber: riesgo, sensaciones contrapuestas y una cierta dosis de locura.

Para empezar ambos ponen encima de la mesa su seguridad y confiando en sus habilidades esperan superar un gran reto. Saben que donde se van a a meter puede llevarles a la ruina, pero también saben que bien gestionado les puede hacer crecer y evolucionar. Su correcto manejo del stress y la adecuada gestión de sus recursos en pleno proceso hacia la consecución del reto son las clave del éxito.

Me da lo mismo hablar de cruzar el Kalahari en coche con pocos medios que abrir una nueva empresa en el mercado actual. La verdad es que casi me dan menos miedo las hienas del desierto que las del mercado.

Luego está la gestión de las sensaciones contrapuestas, esa comezón que tienes cuando te la estas jugando y por un lado tu lado racional te pide dar marcha atrás, sin embargo, tu otro lado te empuja a seguir. Es algo intrínseco al riesgo, el cuerpo te pide sensaciones pero en lo más profundo de tu ser se alberga la duda, las preguntas constantes sobre si el camino es el adecuado, si estás arriesgando demasiado, si vas a dañar a tu equipo.

Y por último, necesitas esa dosis de locura que te permite lanzarte al río cuando más agua lleva, que te empuja a saltar en paracaídas o a invertir cuando nadie cree.

Podemos concluir diciendo que el empresario o el aventurero nacen y se hacen. En lo más profundo tienen ese gen que les impregna y les empuja a emprender, a descubrir y a arriesgarse.

Y en algunos casos es hasta obsesivo, ya no es una cuestión de ganar dinero, sencillamente porque tienes suficiente para vivir. Es una cuestión de ímpetu, de esa energía interior que te aboca a pensar en el siguiente reto, en la siguiente piedra a superar en el río.

No me quiero ni imaginar la gestión de los barcos de Colón, no solo para arrancar el proyecto, sino una vez en medio del mar y superados los límites lógicos de navegación hacia el Oeste. Lo que tuvo que manejar a la tripulación y convencerlas de que debían seguir creyendo, a pesar del escorbuto. Gracias a ello América está en el mapa.

Cuantos empresarios han hecho sus particulares travesías del desierto…
1 Comentario
15/12/2012 11:33 - Fernando J. Prieto
Apreciado "aventurero".....muchos son los llamados y pocos los elegidos......y en vuestras ultimas "aventuras",creo que teneis a muchos de los ELEGIDOS....en ese gran equipo,que con remos o con velas,vais a una velocidad crucero,sorprendente y ADMIRABLE.
ESPERO Y DESEO,que la palabra AVENTURA,nunca deje de estar,en vuestras ideas,pensamientos y proximos retos.
Un cordial saludo.

Fernando J. Prieto
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